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En Granja La Luna lo vemos cada día: los perros que vienen de Madrid llegan felices, activos, bien cuidados y acostumbrados a disfrutar de la ciudad con sus familias. Por eso no nos sorprende decirlo alto y claro: Madrid es una de las mejores ciudades europeas para tener perro. ¿Quieres saber por qué?

1. Kilómetros de zonas verdes para correr, jugar y olfatear
Madrid es una de las ciudades con más metros cuadrados de zonas verdes por habitante en Europa. Solo el Parque del Retiro y la Casa de Campo ya ofrecen a los perros cientos de hectáreas donde caminar, explorar y hacer ejercicio. Pero hay muchos más: el Parque Juan Carlos I, Madrid Río, el Parque del Oeste o el Tierno Galván son solo algunos ejemplos de pulmones verdes que los madrileños disfrutan también en compañía de sus perros.
Además, cada distrito cuenta con sus propios espacios caninos, muchos de ellos con áreas específicas valladas donde los perros pueden estar sueltos, socializar y jugar con seguridad.
2. Normativa que protege los derechos de los animales
Madrid ha dado pasos importantes en los últimos años en materia de bienestar animal. La Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid y las ordenanzas municipales promueven una tenencia responsable y fomentan el respeto a los animales como seres sintientes.
Por ejemplo, la normativa obliga a que los perros estén bien identificados con microchip, establece normas claras para su cuidado y garantiza que puedan acompañar a sus familias en numerosos espacios públicos. Además, en caso de abandono o maltrato, existen protocolos de actuación y sanciones.

3. Transporte público que también piensa en ellos
Desde hace unos años, los perros pueden viajar en el Metro de Madrid, siempre que vayan atados con correa y lleven bozal. También pueden subir a determinados trenes de Cercanías y autobuses interurbanos, con condiciones específicas. Esta medida no solo facilita la movilidad, sino que refuerza la idea de que los perros son parte de la familia, y que su presencia en la vida urbana debe estar contemplada.
Moverse por la ciudad con tu perro para ir al parque, al veterinario o incluso de excursión a la sierra es ahora mucho más fácil que hace unos años.

4. Cada vez más locales pet friendly
Madrid se ha vuelto una ciudad cada vez más «dog friendly». Restaurantes, cafeterías, librerías, tiendas e incluso hoteles abren sus puertas a los perros, siempre que estén bien educados y acompañados. Hay bares con agua fresca siempre disponible, tiendas donde les ofrecen galletitas, y peluquerías caninas que parecen pequeños spas.
También ha crecido el número de servicios especializados: veterinarios, educadores, paseadores, guarderías y, por supuesto, residencias caninas como Granja La Luna, donde los perros pueden pasar unos días en el campo mientras sus familias viajan o trabajan, sin dejar de sentirse en casa.
5. Una comunidad canina activa y solidaria
Madrid no solo tiene infraestructuras: tiene una comunidad de personas amantes de los perros, activa, comprometida y solidaria. Hay asociaciones de rescate, voluntariado, eventos como la Perrotón o carreras populares con perros, y un sinfín de grupos de paseo, adiestramiento o socialización. En muchas plazas y parques es fácil hacer nuevos amigos —humanos y caninos— que comparten el amor por los animales.

¿Es perfecta? No. Pero va por buen camino
Por supuesto, aún hay retos: no todas las zonas están igual de equipadas, sigue habiendo vecinos que no recogen las heces, y algunas normativas pueden ser más flexibles o claras. Pero si comparamos Madrid con otras grandes capitales europeas, el balance es muy positivo.
Y lo más importante: cada vez hay más conciencia de que los perros son parte esencial de muchas familias, y que una ciudad moderna también debe estar pensada para ellos.
En Granja La Luna lo comprobamos cada día
En Granja La Luna, nuestra residencia canina en plena naturaleza, recibimos cada día a perros que vienen desde Madrid para disfrutar de unos días de campo, juegos, socialización y descanso. Y sabemos que muchos de ellos tienen vidas urbanas activas, enriquecidas y felices. Nos encanta ver cómo el entorno urbano y el rural pueden complementarse para ofrecer a los perros una vida plena, saludable y equilibrada.
Así que si vives en Madrid y compartes tu vida con un perro, enhorabuena: estás en una de las mejores ciudades europeas para hacerlo. Y si alguna vez necesitas que tu perro disfrute de unas vacaciones mientras tú desconectas, aquí estamos para cuidar de él como uno más de la familia.







