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Septiembre marca el final de las vacaciones para muchas familias, pero también el comienzo de una nueva etapa para las residencias de mascotas. Después de semanas de viajes, desplazamientos y cambios de rutina, muchos propietarios vuelven a plantearse cómo organizar el cuidado de sus animales para próximas vacaciones, puentes, escapadas o periodos en los que no podrán estar en casa.
Y algo está cambiando: elegir una residencia para mascotas ya no consiste únicamente en encontrar una plaza disponible. Los propietarios quieren saber dónde estará su animal, cómo será su día a día y, sobre todo, qué garantías existen de que estará bien atendido.
En España hay más de 15 millones de animales de compañía, según el primer avance de la Estadística Nacional sobre Protección Animal del Ministerio de Derechos Sociales. La cifra ha crecido un 14 % desde 2021 y refleja el peso cada vez mayor que tienen los animales dentro de los hogares.
Más información antes de reservar
Una de las principales tendencias es que los propietarios quieren conocer mucho mejor el lugar donde van a dejar a su mascota.
Antes de formalizar una reserva, es cada vez más habitual preguntar por las instalaciones, los espacios de descanso, los horarios, la alimentación, los paseos o la atención que reciben los animales. También existe un interés creciente por conocer quién se encargará de ellos y qué protocolos se siguen ante una incidencia.
La confianza se ha convertido, por tanto, en uno de los principales factores de decisión.
No es extraño. Dejar durante varios días a un animal que forma parte de la familia implica una decisión importante. Y los recientes casos de malas prácticas en algunas instalaciones han reforzado la necesidad de que los propietarios se informen y visiten los centros antes de contratar sus servicios.

Bienestar frente a la simple custodia
El concepto de residencia para mascotas también ha evolucionado. Los propietarios ya no buscan únicamente un lugar seguro donde su perro o gato pueda permanecer mientras ellos están fuera. Quieren que la estancia sea una experiencia positiva y que las necesidades físicas y emocionales del animal sean tenidas en cuenta.
Esto se traduce en una mayor demanda de atención personalizada, espacios adecuados, actividad física, descanso, alimentación adaptada y supervisión.
Cada mascota tiene además unas necesidades diferentes. No es lo mismo cuidar de un cachorro lleno de energía que de un perro senior, ni gestionar de la misma manera un animal acostumbrado a convivir con otros que uno que necesita más tranquilidad.
Por eso, conocer previamente sus rutinas, carácter, alimentación, medicación o necesidades especiales resulta fundamental para ofrecer una atención adecuada.

La seguridad, una prioridad
La seguridad es otro de los aspectos que más pesan a la hora de elegir residencia.
Los propietarios quieren instalaciones preparadas para evitar escapes o accidentes, protocolos claros y personal capaz de reaccionar ante cualquier situación. También valoran que se solicite información veterinaria actualizada y que exista una comunicación fluida durante la estancia.
La preparación previa es especialmente importante. Contar con la cartilla sanitaria al día, informar sobre tratamientos o alergias y explicar las rutinas habituales del animal ayuda a que el equipo pueda ofrecer una atención mucho más personalizada.

El verano también cambia la forma de viajar con mascotas
Esta evolución coincide con otro fenómeno: cada vez más familias intentan incorporar a sus mascotas a sus planes de vacaciones. Un estudio difundido en junio de 2026 señalaba que nueve de cada diez propietarios españoles viajan con sus animales al menos una vez al año.
Pero viajar con una mascota no siempre es posible. El destino, el medio de transporte, la duración del viaje o las características del propio animal pueden hacer que permanecer en una residencia sea una alternativa más adecuada.
Por eso, las residencias siguen desempeñando un papel importante dentro de una planificación responsable de las vacaciones.

Septiembre es un buen momento para empezar a pensar en la próxima estancia
La vuelta de vacaciones puede parecer un momento extraño para hablar de reservas, pero precisamente ahora es cuando muchas familias empiezan a organizar los próximos viajes, puentes y escapadas.
Y la principal recomendación es sencilla: no esperar al último momento.
Visitar la residencia con antelación, conocer al equipo, resolver dudas y comprobar personalmente las instalaciones permite tomar una decisión con mayor tranquilidad. Además, una primera estancia corta puede ayudar a que el animal conozca el entorno antes de enfrentarse a una separación más prolongada.
En definitiva, el crecimiento de la demanda de residencias para mascotas refleja también una evolución en nuestra relación con los animales. Ya no se trata simplemente de encontrar un lugar donde dejarlos durante las vacaciones.
Se trata de encontrar un espacio en el que puedan sentirse seguros, acompañados y cuidados mientras sus familias están fuera.
Y esa diferencia —entre custodiar y cuidar— es probablemente la que está marcando el futuro de las residencias para mascotas.







