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En Granja La Luna, residencia para perros y gatos, convivimos a diario con animales que llegan por primera vez y con otros que repiten. A través de la observación y el cuidado, hemos aprendido que una parte esencial del bienestar animal es saber interpretar sus señales. Por eso, en este artículo te ofrecemos una guía básica para entender mejor lo que tu perro o gato expresa con su cuerpo. Cuanto más los entiendas tú, mejor podrás ayudarlos a vivir su estancia como una experiencia positiva.

Lenguaje corporal en perros: señales que no debes pasar por alto
Los perros son animales sociales que utilizan su cuerpo para comunicar emociones y estados de ánimo. Antes, durante y después de dejarle en una residencia, es importante que prestes atención a los siguientes indicadores:
1. La cola:
- Relajada y en movimiento suave: perro contento y tranquilo.
- Entre las patas: miedo o inseguridad.
- Erguida y rígida: estado de alerta o tensión.
2. Las orejas:
- Erguidas hacia delante: atención e interés.
- Pegadas hacia atrás: miedo o sumisión.
3. La boca y la lengua:
- Boca abierta con lengua fuera: relajado, especialmente si va acompañado de un jadeo suave.
- Boca cerrada, tensa o con el hocico fruncido: incomodidad, estrés o agresividad contenida.
4. Postura general del cuerpo:
- Cuerpo suelto y movimientos fluidos: comodidad y confianza.
- Tensión muscular, rigidez o postura encorvada: inseguridad o incomodidad.
5. Ladridos y gemidos:
No todos los ladridos son iguales. Algunos expresan emoción o entusiasmo; otros, ansiedad. Si tu perro ladra de forma insistente cuando te alejas, puede estar experimentando ansiedad por separación.

Lenguaje corporal en gatos: pequeños gestos que dicen mucho
Los gatos, más independientes y menos expresivos que los perros, también comunican con claridad si sabemos observar. Estas son algunas señales clave:
1. La cola:
- Erguida y con la punta ligeramente curvada: gato relajado y sociable.
- Baja o escondida entre las patas: miedo o desconfianza.
- Movimientos rápidos o latigazos: irritación o agitación.
2. Orejas:
- Rectas y hacia adelante: atención y calma.
- Hacia atrás o planas: enfado, miedo o posible agresividad.
3. Ojos:
- Parpadeos lentos: confianza y afecto (es una forma de “decirte” que se siente seguro).
- Pupilas muy dilatadas: miedo, sorpresa o excitación.
4. Postura del cuerpo:
- Tumbado de lado o con la barriga al aire: relajación (aunque no todos los gatos disfrutan ser acariciados en la barriga).
- Cuerpo bajo, con las patas encogidas y las orejas hacia atrás: estrés o defensa.

¿Cómo influye todo esto a la hora de dejar a tu mascota en una residencia?
Saber interpretar estos signos es muy útil para preparar a tu perro o gato antes de su estancia, pero también para elegir el lugar adecuado. En Granja La Luna, por ejemplo, observamos de cerca el lenguaje corporal de cada nuevo huésped desde el primer minuto. Esto nos permite adaptar el proceso de adaptación a su ritmo, darle espacio cuando lo necesita o estimularle si vemos que se muestra curioso y confiado.
Cuando traes a tu mascota, es recomendable que observes cómo reacciona durante los primeros minutos. ¿Explora con curiosidad? ¿Se queda paralizada? ¿Busca contacto contigo todo el rato? Estas señales pueden darte pistas sobre cómo se siente. También te recomendamos traer algún objeto con su olor (una manta, un juguete, una camiseta tuya) para que se sienta más seguro.

Tu papel como humano de referencia
Tú eres su figura de apego. Si estás nervioso, tu mascota también lo notará. Si te muestras tranquilo, afectuoso y seguro cuando le dejas, estarás transmitiendo que el lugar es seguro. Recuerda que una despedida rápida, sin dramatismos, suele ser lo mejor.
Y sobre todo, confía en los profesionales que cuidan de tu perro o gato en tu ausencia. En Granja La Luna trabajamos para que cada animal se sienta en casa, respetando su personalidad, observando su lenguaje corporal y adaptando nuestros cuidados a sus necesidades.
Tu perro o gato habla contigo todos los días, aunque no utilice palabras. Aprender a leer su lenguaje corporal te permitirá acompañarle mejor en momentos importantes, como una estancia en una residencia para mascotas. Porque entenderles mejor es, al final, quererles mejor.







