
Tipos de gatos: conoce sus características antes de elegir a tu compañero felino
23 de julio de 2026El pasado 12 de agosto de 2026, el cielo nos ofreció uno de esos espectáculos que cuesta olvidar: un eclipse solar total que pudo observarse desde diferentes puntos de España. Mientras millones de personas miraban hacia arriba, había otros habitantes de nuestro planeta que también percibían que algo extraordinario estaba ocurriendo.
Los animales no entienden qué es un eclipse, pero sí pueden notar sus efectos. La disminución repentina de la luz, los cambios de temperatura y el paso inesperado de un ambiente diurno a otro parecido al crepúsculo pueden modificar, durante unos minutos, algunos de sus comportamientos habituales. Pero ¿qué ocurre exactamente con ellos?

Cuando el día se convierte, de repente, en noche
La mayoría de los animales organiza buena parte de su actividad en función de los ciclos de luz y oscuridad. Para muchas especies, la llegada de la noche significa que es hora de descansar; para otras, precisamente lo contrario: comienza el momento de salir, alimentarse o desplazarse.
Por eso, un eclipse solar total constituye una especie de experimento natural. Durante unos minutos, en mitad del día, las condiciones ambientales se parecen a las del anochecer.
Un estudio realizado durante el eclipse total de 2017 en un zoológico de Estados Unidos observó a 17 especies de mamíferos, aves y reptiles. Trece de ellas mostraron cambios de comportamiento respecto a sus rutinas habituales y, en muchos casos, comenzaron a comportarse como lo harían al final del día.

Las aves: las grandes protagonistas
Si hay un grupo especialmente sensible a los cambios de luz son las aves. Su actividad diaria está estrechamente relacionada con los ciclos de iluminación y, durante un eclipse, algunas pueden interpretar esa oscuridad repentina como la llegada de la noche.
Pueden dejar de cantar, reducir sus desplazamientos, buscar un lugar donde posarse o regresar a sus refugios.
La investigación más reciente está aportando datos muy interesantes. Un estudio publicado en 2026 analizó las vocalizaciones de 181 especies de aves en 873 localizaciones durante eclipses solares y comprobó que las respuestas dependían, entre otros factores, del grado de oscurecimiento. Durante un eclipse total, la mayoría de las especies redujo sus vocalizaciones (sonidos que emiten para comunicarse), mientras que algunas especies nocturnas incrementaron su actividad.
Otro análisis del eclipse de 2024, basado en más de 10.000 observaciones ciudadanas y casi 100.000 vocalizaciones, encontró que más de la mitad de las especies estudiadas modificaron sus ritmos de comportamiento. Algunas incluso protagonizaron una especie de “coro del amanecer” cuando terminó el eclipse, como si el regreso de la luz anunciara el comienzo de un nuevo día.

¿Y qué ocurre con los perros y los gatos?
En el caso de nuestras mascotas, la respuesta puede ser mucho más discreta.
Los perros y los gatos también perciben el cambio de iluminación, pero no todos reaccionan de la misma manera. Algunos pueden mostrarse más atentos, confundidos o inquietos durante esos minutos, mientras que otros continúan con su rutina sin prestar prácticamente atención al fenómeno.
En realidad, para una mascota doméstica, el mayor factor de estrés puede no ser el eclipse en sí, sino todo lo que lo rodea: cambios de rutina, personas reunidas en casa, ruido, desplazamientos o llevar al animal a lugares con grandes aglomeraciones.
Por eso, si tienes un perro o un gato, lo mejor es mantener la normalidad. No es necesario intentar que observe el eclipse ni ponerle gafas especiales. De hecho, no debemos forzar a nuestras mascotas a mirar al Sol ni utilizar gafas solares diseñadas para humanos.

También los insectos pueden cambiar su comportamiento
El efecto de la oscuridad no se limita a aves y mamíferos.
Durante un eclipse, algunos insectos pueden modificar temporalmente su actividad. Los insectos de hábitos nocturnos pueden comenzar a moverse cuando el cielo se oscurece, mientras que otros pueden reducir su actividad.
Las abejas, por ejemplo, han mostrado cambios en su comportamiento durante eclipses, llegando a regresar a sus colmenas ante la llegada repentina de la oscuridad. Este tipo de respuestas se ha documentado en diferentes observaciones y forma parte de los fenómenos que la ciencia continúa estudiando.
No hay que tener miedo: es una reacción natural
Aunque resulte sorprendente observar a un animal comportándose de una manera diferente durante un eclipse, no significa que esté sufriendo necesariamente.
Cada especie y cada individuo responde de una forma distinta. Algunos animales apenas reaccionan; otros adelantan comportamientos asociados a la noche y algunos pueden mostrar cierta inquietud ante un cambio ambiental tan poco habitual.
En un estudio realizado en un zoológico durante el eclipse de 2017, por ejemplo, se observaron comportamientos asociados a la ansiedad en algunas especies, pero los investigadores también señalaron que factores humanos —como las reacciones y el ruido de los visitantes— podían influir en parte de esas respuestas.

Observar, respetar y dejar que sigan su ritmo
Los eclipses nos recuerdan algo muy interesante: los animales perciben el mundo de una manera diferente a nosotros. Mientras nosotros podemos saber con antelación que la Luna va a ocultar el Sol, ellos simplemente responden a los cambios que detectan en su entorno.
Por eso, ante un fenómeno como el eclipse, lo mejor que podemos hacer es observar sin intervenir, respetar sus rutinas y dejar que cada animal responda a su manera.
Y quién sabe: quizá mientras nosotros estábamos pendientes del cielo, muchos animales estaban viviendo su propia versión del espectáculo.
En Granja La Luna, donde el bienestar y el cuidado de los animales forman parte de nuestro día a día, estos fenómenos son también una oportunidad para recordar que conocer mejor el comportamiento animal nos ayuda a comprenderlos, respetarlos y cuidar de ellos cada día un poco mejor.







